Construcción de un bar pone en riesgo el mirador de la paloma, en La Calera.

JUAN SEBASTIÁN ROMERO LEAL
Edil de Chapinero

publicado en el Tiempo - Reportero ciudadano, 26 de noviembre de 2009

No falta el vivo que desea enriquecerse a costa del patrimonio de todos.

 

Este es el caso del conocido mirador de la Paloma ubicado en la vía a la Calera, donde se está adelantando una obra para un bar a todas luces ilegal, que afecta nuestros cerros orientales. La obra es por demás inconveniente por los problemas de movilidad que ocasiona y el parqueo ilegal que agota el espacio público.

Chapinero y en general Bogotá, tiene unos cerros que además de ser bellos, cumplen funciones de conectividad entre ecosistemas estratégicos de bosque alto andino y páramos, conservan una biodiversidad importante por su endemismo -es decir posee especies que solo están en este lugar del planeta- y quizá lo más importante: preservan varias fuentes de agua.

Solo en Chapinero hay 14 quebradas considerables según el inventario del acueducto. Las tres grandes cuencas que alimentan los humedales y el río Bogotá nacen y recorren los cerros orientales, etc. Su trascendencia cultural es de tal nivel, que es lo segundo que le parece más atractivo a los turistas, según secretaría de turismo y un hito obligado para la ciudadanía a la hora de ubicarse en el territorio. Por todo esto la relevancia de su preservación.

Entendido esto, en Bogotá la mayor parte de los cerros están en la zona de reserva, Parque Nacional de los Cerros Orientales. En consecuencia a partir de una cota que varia alrededor de los 2750 m.s.n.m, no se puede adelantar desarrollos urbanísticos. Las curadurías no pueden expedir licencias y las alcaldías locales y la secretaría de ambiente deben velar por conservarlos para que mantengan su esencia de bien público.

En el caso de la Paloma, esta obra sin licencia ha violado las normas y ha iniciado su desarrollo sin contar con permiso para tal fin. Por si fuera poco, tras ganarse un sellamiento de obra de la alcaldía local de Chapinero colocado el jueves 19 de noviembre, sus dueños no tuvieron reparo en violar el sello y seguir avanzando, como lo verifiqué personalmente el siguiente sábado.

Cabe aclarar que el CAI Calera, está a pocos metros arriba y debe y puede ejercer control. Esto demuestra las dificultades en materia de aplicación y protección ambiental que hay en la ciudad. Mientras acá crece rauda la estructura en acero y madera, al CAI mencionado no se le puede invertir en reforzamiento por estar en zona de reserva.

Para que esta y otras obras futuras no prosperen se requiere de la concurrencia no solo de las autoridades, incluyendo a la Contraloría, que debe velar por el patrimonio ambiental de la ciudad, sino principalmente de la ciudadanía a quien le corresponde poner el ojo y quejarse para evitar que las presiones no santas de algunos particulares prosperen, en particular en una localidad como Chapinero donde esta clase de negocios poseen relaciones con poderosos que intentan cohibir a los funcionarios con el famoso: "usted no sabe quién soy yo".